Bill Gates y su socio Paul Allen revolucionaron el mundo de la informática con la fundación de la exitosa compañía tecnológica en Albuquerque en abril de 1975.
TEXTO: JOSÉ MANUEL ANDRÉS

Paul Allen y Bill Gates.
El nacimiento del gigante tecnológico Microsoft está íntimamente ligado a la aparición del microordenador Altair 8800, presentado en enero de 1975. Bill Gates leyó la noticia en la revista especializada Popular Electronics y llamó a la compañía Micro Instrumentation and Telemetry Systems (METS), responsable del ingenio, con el objetivo de ofrecer la implementación del lenguaje de programación BASIC para el sistema, que junto a Paul Allen desarrolló en las siguientes ocho semanas. El éxito de la iniciativa llevó a Gates a tomar la importante decisión de abandonar la Universidad de Harvard y trasladarse a Albuquerque, en Nuevo México, donde el 4 de abril de 1975, hace ahora medio siglo, de la mano de su socio fundó Microsoft.
El desarrollo de la compañía fue vertiginoso entre finales de los setenta y los primeros años ochenta, con la apertura de una oficina internacional en Japón en 1978, el traslado de la sociedad a Bellevue, en el estado de Washington, en 1980, y la reestructuración de 1981, cuando pasó a llamarse Microsoft Inc con Gates como presidente y Allen en el cargo de vicepresidente ejecutivo. El lanzamiento de Disk Operating System (DOS) supuso el definitivo despegue de Microsoft, pues el sistema operativo fue elegido para el siguiente ordenador personal de IBM.
El acuerdo permitió a Microsoft mantener el control de su propio derivado de QDOS, MS-DOS, y con la comercialización del sistema operativo se convirtió en uno de los principales vendedores de software en el sector del ordenador personal (PC). En noviembre de 1985, una década después de su fundación, la compañía lanzó la primera versión final de Windows y junto a IBM desarrolló otro sistema operativo, llamado OS/2.
En esta época también trasladó su sede a Redmond, también en el estado de Washington, y comenzó a lanzar algunos de sus productos de ofimática más conocidos. Works, Word, Bookshelf y finalmente, en 1989, Microsoft Office, cuyo éxito permitió a la empresa abordar la decisiva década de los noventa, en plena transición de MS-DOS a Windows, ganando terreno a otros grandes productores de software.
A lo largo de estos años Windows, el sistema operativo de Microsoft, alcanzó un imparable desarrollo que le permitió concentrar el 90% de la cuota de mercado de ordenadores personales, un éxito rotundo que ya dibuja el gigante tecnológico que hoy resulta tan reconocible. La versión 1.0 introdujo la opción de integrar teclado y ratón, mientras que Windows 2.0 aportó los iconos de escritorio, atajos de teclado y una considerable mejora en el diseño de la pantalla y la opción de superponer ventanas. Les sucedieron las versiones 3.0, con nuevos colores, iconos e incluso juegos como el solitario y el buscaminas, y 3.1, que llegó al mercado en 1992, vendió alrededor de tres millones de copias en solo unos meses y aportó Microsoft Access como herramienta de bases de datos.
En 1995, dos décadas después de la fundación de Microsoft, se estrenó Windows 95, con botón de inicio y conexión a Internet por vía telefónica. Al mismo tiempo, se lanzaron la versión inicial del navegador Internet Explorer, que se convirtió en hegemónico desde 1997, por delante de Netscape, y el servicio de mensajería online MSN, dos auténticos iconos de la informática en la época. A lo largo de las siguientes décadas se producirían diferentes evoluciones en nuevas funcionalidades, mejoras en la interfaz y en materia de seguridad con las sucesivas versiones de Windows -98, 2000, XP, Vista, 7, 10 y 11, la más reciente, pues su lanzamiento se produjo en octubre de 2021-.
Éxitos, fracasos y la IA
Windows cerró el pasado año 2024 con una importante cuota de mercado superior al 60 % y aunque este porcentaje ha tendido a la baja en los últimos tiempos, le permite seguir siendo el sistema operativo para ordenadores personales por excelencia. Más allá de su ámbito de acción predilecto, Microsoft ha diversificado su producción con éxitos parciales como el de la videoconsola Xbox, que no superó a la PlayStation 2 pero obtuvo interesantes beneficios económicos, y sonados fracasos con el formato tablet o el dispositivo de reproducción de música Zune, donde no pudo competir con Apple y sus iPad y iPod.
Tampoco funcionó la compra en 2011 de la multinacional de móviles Nokia, una ambiciosa operación financiera en la que Microsoft invirtió 7.000 millones de dólares con el objetivo de introducir el Windows Phone en el mercado de la telefonía. Este propósito fallido concluyó con la venta de la marca a la también finlandesa HMD Global en 2016.
Hoy, Microsoft centra sus esfuerzos en el desarrollo de la inteligencia artificial, todo un cambio de paradigma en nuestros días. La cuantiosa inversión en la startup OpenAI desde 2019 permitió el desarrollo de Bing, con el generador de imágenes DALL-E 2 y posteriormente DALL-E 3. También de Windows Copilot, un asistente virtual lanzado al mercado en mayo de 2023 y basado en IA que realiza tareas como la generación y la traducción de textos o la escritura de contenido creativo, y de Microsoft Copilot, el asistente de chat impulsado por inteligencia artificial generativa destinado a reemplazar a Bing Chat.
Del éxito en este nuevo ámbito tecnológico depende en gran medida el futuro de Microsoft, que medio siglo después de su fundación por Paul Allen, fallecido en 2018, y Bill Gates, todavía miembro del consejo de administración de la empresa aunque apartado de la primera línea de acción, sigue marcando la pauta del desarrollo informático y ampliando su cada vez más extenso y diversificado ámbito de acción.