La Fundación RACE publica a través de su página web una nueva obra dedicada a la Historia de las marcas españolas de cyclecars. En este número de Autoclub RACE publicamos la tercera entrega.
TEXTO: PABLO GIMENO VALLEDOR
En este tercer capítulo de nuestra serie sobre las marcas españolas de cyclecars, nos centraremos en la historia de Matas y S.R.C., Elizalde, M.A., Garriga, Loryc y JBR & Storm.
A pesar de que algunas no son nada conocidas, merece la pena recordarlas por sus peculiaridades y las historias que guardan detrás.
Desde los diseños de Joaquín Matas hasta los modelos de Elizalde, cada una de ellas aportó algo único en el panorama automovilístico nacional.
Matas y S.R.C.

Publicidad de la época.
Nuestra historia comienza en Barcelona, con el ingeniero Joaquín Matas y su empresa textil «Matas y Cía.». Apasionado por el automóvil, Matas decidió aventurarse en la fabricación de coches, creando el «Matas». Estos primeros modelos utilizaban motores suizos (MAG) e ingleses (Dorman), y luego americanos (Continental).
Un detalle curioso de los Matas era su suspensión delantera, con un único punto de anclaje, lo que le daba un aspecto peculiar y, según algunos, una sensación de fragilidad. De hecho, cuando los coches pasaron a llamarse S.R.C. (tras la venta de la empresa), la gente bromeaba diciendo que las siglas significaban «Se Rompen Corriendo».
En 1921, Matas vendió su empresa a «Stevenson, Romagosa y Compañía» (S.R.C.), que ya tenía experiencia en el mundo del automóvil. Los primeros S.R.C. eran prácticamente idénticos a los Matas, pero con el tiempo fueron mejorando su acabado. La publicidad de la época incluso se atrevió a llamarlos «El pequeño Rolls- Royce».
Sin embargo, la producción de estos vehículos artesanales no duró mucho, y S.R.C. pronto volvió a centrarse en sus representaciones y talleres.
Elizalde

M.A. en el II “Trofeo Armangué” de 1922
Elizalde es una de las grandes marcas de la historia del automóvil español, conocida tanto por sus coches como por sus motores de aviación.
En lo que respecta a los autociclos, Elizalde participó en competiciones en 1922 y 1923 con modelos derivados de sus «voiturettes» (coches de carreras de hasta 1.500 cc).
Aunque los Elizalde no eran los favoritos para ganar las carreras de autociclos, debido a su mayor peso, sí lograron buenos resultados y representaron un papel importante en las competiciones.
La marca destacaba por la elegancia de sus diseños y la calidad de sus mecánicas, derivadas de modelos de turismo de gama media-alta y alta.
Un dato curioso es que Elizalde vendía al público estos 511 de competición, lo que permitía a los aficionados disfrutar de un coche con pedigrí deportivo.
M.A.

M.A. en el II “Trofeo Armangué” de 1922
El M.A. fue un proyecto impulsado por José Álvarez Arenal, un hombre muy ligado al mundo del automóvil.
Este modelo, diseñado con la colaboración de ingenieros de T.H. (Talleres Hereter), destacó por su buena construcción y su competitividad.
Aunque solo se fabricó un ejemplar, el M.A. participó en diversas competiciones, tanto como «voiturette» como autociclo, demostrando su versatilidad.
En 1926, incluso se le equipó con un compresor Cozette para aumentar su potencia.
Garriga

Garriga tomando la salida en la Rabassada, Terramar y Rabassada. 1925
El Garriga fue un coche fabricado por «La Auto Escuela Garriga» de Barcelona, un centro de formación profesional dedicado al mundo del motor.
En 1923, José Garriga, el fundador de la escuela, decidió construir un coche para competir.
El Garriga participó en diversas carreras, tanto como «voiturette» como autociclo, aunque con resultados discretos.
Un detalle curioso es que en algunas ocasiones se inscribía como G.A., al parecer porque a Garriga le costaba poner su nombre completo.
El Garriga es un ejemplo de cómo la pasión por el motor podía llevar a la creación de vehículos únicos y singulares.
Loryc
Loryc fue una empresa mallorquina que gozó de cierta fama gracias a la calidad de sus coches y a sus éxitos deportivos.
Fundada por Rafael Lacy Gual y Antonio Ribas Reus, Loryc contó con la colaboración del técnico francés Albert Ouvrard, que había trabajado en la marca francesa EHP.
De hecho, los Loryc eran en gran medida EHP construidos bajo licencia, lo que explica que en algunas competiciones se vieran unidades inscritas como Loryc-EHP.
Los Loryc destacaron tanto en pruebas de velocidad como de regularidad, y su buena imagen les permitió tener un importante agente en Barcelona: «Vallet y Bofill», el representante de Hispano Suiza.
II Carrera en Cuesta de la Rabassada. 1923
A pesar de su éxito inicial, Loryc tuvo que enfrentarse a la competencia de las grandes marcas, como Citroën y Renault, que producían coches similares a un precio mucho menor.
Esto, sumado a las leyes proteccionistas del gobierno de Primo de Rivera, que encarecían los productos importados (incluidos los componentes de los coches), llevó a la empresa a la liquidación en 1927.
JBR s Storn

JBR. III “Trofeo Armangué”. Al volante Boniquet. Primero en la categoría 750 c. c.- “Heraldo Deportivo” 1923
JBR fue la marca creada por el doctor José Boniquet, un apasionado del automovilismo y el motociclismo. Boniquet fabricaba los chasis y compraba la mecánica a la marca francesa Ruby.
Los JBR participaron en diversas pruebas deportivas, tanto de regularidad como de velocidad, logrando buenos resultados.
Sin embargo, Boniquet nunca tuvo la intención de producir sus coches en serie, y la marca desapareció en 1923, quizás porque el doctor Boniquet consideró que ya había cumplido sus ilusiones.
Al JBR le sucedió el Storm, que era básicamente un JBR con un mejor acabado y más accesorios, orientado más al turismo que a la competición. Sin embargo, la aventura Storm también fue breve, y la marca desapareció en 1924.
Les invitamos a leer el capítulo completo ya subido, en donde profundizaremos sobre la historia de estas marcas.
El automóvil era una aventura, un símbolo de progreso y libertad, y los autociclos españoles fueron parte de esa aventura.
Como dijo el ingeniero Joaquín Matas: «El automóvil no es solo un medio de transporte, es una extensión de nuestra libertad y creatividad.»
Les dejamos, como en la anterior entrega, un PDF descargable para su lectura. Deseamos lo disfruten.