El archipiélago de las Andamán es uno de los lugares más desconocidos del planeta y el destino perfecto para alejarse de todo y disfrutar de su selva y sus playas.
TEXTO Y FOTOS: PEDRO GRIFOL

Las Islas Andamán en el mapa
Geográficamente situadas en el sureste asiático, el archipiélago de las Andamán es uno de los lugares más desconocidos del planeta. Durante siglos, este peculiar territorio era mitificado por los pocos viajeros que habían tenido la fortuna de adentrarse en su selva y bañarse sus playas.
Su remota ubicación, en medio de la nada oceánica, había permanecido fuera de los circuitos turísticos convencionales por dos razones. En primer lugar, porque las Andamán están situadas a más de mil kilómetros de la península indostánica, que es el único país desde el cual se puede acceder; y en segundo lugar porque estaba prohibido – ¡y aun lo está! – acceder a alguna de las islas que están habitadas por ancestrales comunidades tribales aisladas de ‘la civilización’… desde la noche de los tiempos.
El nombre de Las Andamán es posible que no le resulte familiar. Sin embargo, el enclave geográfico puede que sí le traiga ecos de noticia lejana, ya que bajo las abisales aguas de este archipiélago – a 35 kilómetros de profundidad – fue donde los sismógrafos más expertos situaron el epicentro del potente terremoto subterráneo que causó aquel tsunami que, en diciembre de 2004, devastó buena parte de las costas del Océano Índico, y que tuvo gran repercusión mediática en todo el mundo.
Pero como después de la tempestad siempre viene la calma… todo ha vuelto a renacer, y transcurridos ya más de 20 años de aquel ataque de la naturaleza, el archipiélago ha recuperado su principal característica: una vida sosegada en un mundo sin contaminar, valores de los que muy pocos lugares en el mundo pueden presumir; y nuevos hoteles brindan la posibilidad de disfrutar de una placentera estancia en uno de los lugares más exóticos del planeta.
Un toque british
Fueron los ingleses quienes las redescubrieron en la época colonial de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Pero en estos tiempos que corren y después de los acontecimientos vividos a través la Historia (guerras, conquistas y migraciones), ahora sus habitantes forman parte de una peculiar mezcolanza de pueblos del Índico: bengalíes, tamiles, birmanos, más los autóctonos ‘negritos’ que, al parecer y por estos lares, no es un calificativo despectivo porque así son llamados los pueblos indígenas pertenecientes a la etnia Negrito, por su estrecha vinculación con los pueblos africanos.
Aunque el objetivo principal del viaje sea bajar pulsaciones practicando yoga o entregarse al dolce far niente en alguna de sus míticas playas, merece la pena quedarse un par de días en Port Blair, la capital del archipiélago, que es el lugar donde aterrizaremos. Nos llama la atención las calles limpias y los edificios en decoroso estado de conservación. En las rotondas hay unos pedestales en los que un guardia urbano, tocado con un casco blanco (modelo bobby inglés), regula el tráfico con diligencia ¡y no nos sobrecogen los bocinazos!… Impensable escena en cualquier otro lugar de la India.
La visita urbana imprescindible es al edificio histórico de la Prisión Celular. No es que visitar una cárcel constituya una visita turística, pero en este caso sí lo es. Se trata de un antiguo penal que los británicos usaron para recluir a los disidentes políticos del Movimiento para la Independencia de la India durante la colonización. Ahora la prisión, llamada en su tiempo ‘la Siberia de la India británica’, constituye un símbolo de la lucha patriótica y es monumento nacional.
Al atardecer, familias con niños y parejas de lugareños acuden en grupo a Corbynscobe Beach para mojarse (solo) hasta la rodilla, hacerse selfies compulsivamente, beber agua de coco, y poco más… Si le entra el ‘mono cervecero’ no le quedará más remedio que subir al primer piso del único chiringuito existente en la playa y tomarse allí una cerveza a media luz casi de manera clandestina.
Port Blair es el punto de salida de los ferris a las distintas islas. A 20 minutos de barco está la isla de Ross, un lugar realmente alucinante. Allí se encuentra la fantasmagórica sede de la antigua administración británica… un grupo de casas perdidas en la selva. Pese al crecimiento de la exultante vegetación invasora, muchos edificios victorianos siguen en pie y nos ofrecen la visión de sus ruinas invadidas por la jungla a imagen y semejanza de los conocidos templos camboyanos de Angkor Wat.
La playa ideal
Las playas de la isla Havelock, que se encuentra a dos horas de distancia de Port Blair con el ferri lento – o a 90 minutos con el ferri rápido- es la isla más visitada y destino principal para turistas. Es famosa por sus playas, bajíos verdeazulados y algunas de las mejores zonas de submarinismo del sureste asiático. La isla cuenta con muy buena reputación entre los expertos mochileros que, pese a quién pese, constituyen la punta de lanza para una posterior irrupción del turismo con mayores ‘posibles’.
Recomendable instalarse en un resort cerca de la playa de Radhanagar, una de las playas más bonitas de la isla, calificada entre las mejores playas del mundo por Tripadvisor. Es el paraíso que todos imaginamos cuando pensamos en un paraje tranquilo: olas perfectas que dejan collares de espuma blanca sobre la arena batida, palmeras durmientes donde recostarse, exuberante vegetación recortando la curva hasta el horizonte y un espectacular bosque tupido de gigantescos árboles de mangle. Un escenario ideal para dejar que el tiempo transcurra en el regazo de la naturaleza. No es una playa muy concurrida, pero, aun así, basta caminar medio kilómetro para encontrarse totalmente solo.
En la costa este de la isla se encuentra la playa de Kalapathar, que fue la que sufrió con más intensidad el azote del tsunami de 2004, llegando hasta provocar cambios en la morfología costera. Ha pasado mucho tiempo de la catástrofe, pero todavía produce una extraña sensación pasear por su arena, ya que compone un fantasmagórico paisaje sembrado de gigantescos árboles arrancados de cuajo… que parecen ballenas varadas.
Otra playa interesante es la Playa de los Elefantes. Para acceder a ella hay que caminar unos cuarenta minutos por la selva o llegar a su costa con un dhungi, la embarcación de madera local. La caminata es amena, pero la opción de contratar un barco equipado con equipo de buceo es más atractiva porque la posibilidad de ver la colorida vida marina es una de las experiencias que no debemos perder. Sus aguas son aptas para todos los niveles de inmersión y ofrecen submarinismo de gran calidad. Los bajíos albergan corales, tortugas y todo tipo de peces de colores…Y aunque solo practique snorkel, la experiencia merece la pena.
En cuanto a lo que sucede en la superficie tampoco le dejará indiferente porque en esta playa puede que encuentre algún elefante bañándose o revolcándose en la arena… Aunque le parezca incongruente ver a un elefante nadando en las aguas del mar, puede suceder. Hay que reconocer que es una escena inusual, pero los elefantes aman el agua y se encuentran entre los mejores nadadores de entre todos los mamíferos. Los elefantes bucean con asombrosa operatividad utilizando su trompa como periscopio respirador mientras permanecen sumergidos sin sacar la cabeza del líquido elemento, dejando que sus toneladas floten grácilmente en el agua. Ver para creer.
Cuando esté tumbado en la playa… mientras el sol se derrite en el horizonte descubriéndole nuevos colores, no olvide que se encuentra en uno de los lugares más fascinantes del Planeta Tierra. Intente relajarse adoptando un asana de yoga, encuentre su ritmo, trate de separar el cuerpo de la mente… y medite como sepa. El infinito le susurrará: “Ven, descúbreme”.
GUÍA PRÁCTICA
HISTORIA
Hace poco más de dos siglos, las Andamán eran un territorio virgen habitado por tribus que habían permanecido aisladas del ‘mundo conocido’ por miles de años.
Según un artículo publicado en la prestigiosa revista Science, los indígenas de Andamán habrían subsistido genéticamente aislados desde que se establecieron en las islas; y todavía hoy en día algunos grupos étnicos se resisten a todo contacto con el mundo exterior, no dudando en atacar (en legítima defensa) a cualquier intruso extranjero que tenga la osadía de acercarse a su isla.

Resort Barefoot en Playa Radhanagar
En la actualidad quedan algunos grupos aislados en áreas clasificadas como ‘reservas tribales’, de las cuales el pueblo jarawa, con no más de 400 individuos, es el más numeroso. Otras tribus son los sentineleses, de los quedan aproximadamente 200 individuos; los onge, con 100 individuos censados; y los andamaneses, que se encuentran al borde de la extinción y no hace mucho se les ha reasentado en una isla casi secreta.
El gobierno de India, al margen de los antropólogos, pretende (por el momento) no inmiscuirse en sus asuntos, ya que no representan ningún peligro ni habitan en una zona estratégica.
HAY QUE SABER ALGO QUE…
Se necesita visado para entrar en India y un permiso especial -conocido como RAP (Restrited Area Permit)- para visitar las Andamán. No es complicado obtenerlo, porque se tramita al llegar al aeropuerto de Port Blair (capital de las Andamán), y permite moverse por las zonas turísticas del territorio. El permiso es gratuito y especifica a qué zonas de las islas podemos ir y a cuáles no.
CÓMO LLEGAR
El viaje empieza en Delhi (capital de India). Desde allí la compañía Air India tiene vuelos a Port Blair, capital de las Islas Andamán.
ALOJAMIENTO
En Port Blair el Hotel Keys Aqua Green resulta una cómoda opción para alojarse nada más llegar. Está enfrente (literalmente) del aeropuerto, y muy cerca del embarcadero para ir a las otras islas.
En la isla Havelock tendremos que seleccionar mejor para que la estancia se convierta realmente en una experiencia inolvidable. Junto a la playa de Radhanagar hay un lujoso resort de cabañas de madera con tejado de bambú llamado Barefoot, que además tiene un buen restaurante y opción para tratamientos ayurvédicos. En la playa de Kalaphatar, entre arrozales y palmeras, se encuentra un hotel perfecto para meditar en sus elegantes dúplex de bambú, se llama Flying Elephant.
Y si tus deseos se orientan hacia el lujo más exclusivo, el hotel es el Taj Exotica Resort, en la misma playa de Radhanagar.
MÁS INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de India: www.incredibleindia.org
Embajada de India en España: www.embassyindia.es
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